Un estudio con ratones revela un nuevo vínculo molecular entre el hambre y el ejercicio

Un estudio con ratones revela un nuevo vínculo molecular entre el hambre y el ejercicio

Está bien establecido que el ejercicio regular beneficia a nuestros cuerpos, especialmente en la protección contra la obesidad, pero los científicos continúan analizando más de cerca por qué sucede esto a nivel molecular.

En un nuevo estudio, los científicos sometieron a ratones a intensos entrenamientos en cinta rodante y analizaron cómo los químicos en las células de los animales comenzaron a cambiar con el tiempo. Encontraron la aparición de un metabolito llamado Lac-Phe (N-lactoil-fenilalanina), sintetizado a partir de lactato y fenilalanina.

La fenilalanina es un aminoácido que se combina para formar proteínas, y quizás estés familiarizado con el lactato: lo produce el cuerpo después de un ejercicio intenso.

Los autores del estudio creen que han descubierto una importante vía biológica abierta por el ejercicio, que luego impacta en el resto del cuerpo, particularmente en el nivel de apetito y la cantidad de alimentos que come.

Otras pruebas confirmaron estos resultados. Los investigadores administraron altas dosis de Lac-Phe a ratones con una dieta rica en grasas, lo que les permitió comer aproximadamente la mitad durante las siguientes 12 horas en comparación con un grupo de ratones de control. Durante este tiempo, el movimiento y gasto de energía de los animales se mantuvo sin cambios.

Durante un período de 10 días, las dosis de Lac-Phe causaron una disminución en la ingesta de alimentos, una disminución resultante en el peso corporal y una mejora en la tolerancia a la glucosa en ratones. Estos son resultados positivos cuando se piensa en formas de combatir la obesidad y las enfermedades relacionadas con la obesidad.

Sin embargo, hubo algunas advertencias. Las diferencias en la supresión del apetito causada por Lac-Phe solo se notaron después del ejercicio y en ratones con una dieta rica en grasas. No se observaron los mismos efectos en ratones más sedentarios alimentados normalmente.

Los científicos también han analizado los efectos del ejercicio en humanos y caballos de carrera, y también han encontrado altos niveles de Lac-Phe, especialmente después de correr en humanos. Sin embargo, los efectos del entrenamiento no se han examinado y se necesitará más investigación para ver si estos resultados se traducen completamente en humanos.

Al arrojar luz sobre las respuestas moleculares a la actividad física, los resultados del estudio ayudarán en varias áreas de investigación, incluidos los tratamientos.

Probablemente haya mucho más por descubrir. Los investigadores señalan que dado que Lac-Phe se produce en múltiples tipos de células en ratones, es probable que no sean solo los músculos del cuerpo los que saben cuándo estamos haciendo ejercicio.

“El trabajo futuro que descubra los mediadores moleculares y celulares aguas abajo de la acción de Lac-Phe en el cerebro puede brindar nuevas oportunidades terapéuticas para capturar los beneficios cardiometabólicos de la actividad física para la salud humana”. escriben los investigadores.

La investigación ha sido publicada en La naturaleza.

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